Sole
Soy María Soledad Gaspari, nací el 5 de septiembre de 1983, sol en virgo, ascendente en piscis y luna en leo, todo pasó por en el Barrio de Balvanera. Mi mamá me dijo que fue un lunes muy soleado, casi primaveral. Ella había ido a su chequeo médico y la dejaron internada porque ya tenía dolores, “dos pujos y naciste”, me dijo. (Marte en Leo), parece que tenía prisa por llegar a este mundo. Nací en fecha y por parto vaginal. Hoy me doy cuenta la importantancia de saber cómo y de dónde venimos.
Mi madre me puso el nombre de la virgen María como a mi hermana, porque soy la menor de tres mujeres. Faltaban tres meses para que llegara la democracia… De segundo nombre me llamaron Soledad, como una de las Islas Malvinas, la guerra había sido el año anterior.
Entonces llegué entre estos dos episodios.
Será por eso que siempre fui alegre y vivaz, me gustaba jugar y sonreír. A los seis meses tuve una obstrucción en los intestinos, órganos que rigen a virgo, y que son fundamentales a la hora de absorber nutrientes. Ya de chica tuve problemitas con el tema del alimento.
Desarrollé una infancia entre la música, influenciada por mis hermanas y mi padre y por las telas, mientras jugaba en el taller de costura de mi madre. Siempre me resonó el arte, veo en colores. Estudié dibujo y pintura, teatro, danza, baile, hice todos los deportes que pude: voley, handball, natación, gimnasia artística, siempre fui muy curiosa. (Mercurio en libra).
En el transcurso de mi vida fueron pasando cosas; las cuales asumí, tragué, oculté, de las que me avergoncé, las tapé, con comida con vicios, las saqué, me enojé, me pelié, adelgacé, engordé, grité, sufrí, me acomplejé y me acostumbré. También viví, disfruté, reí, hice psicoanálisis (muchos años), conocí a muchas personas, tengo grandes amigues, viaje, probé, creé, jugué, bailé, sentí. (Venús en Leo.)
A los 20 años comencé a practicar Yoga, después dejé y luego retomé, hace 20 años que es mi disciplina madre, la que cuando me pierdo me guía, me trae de vuelta a la senda con amor.
En 2018 cuando después de vivir muchos años sola, tarea que recomiendo ampliamente, decidimos convivir con Damián, mi compañero desde hace 7 años. Ese espejo, ese encuentro con un otro, me hizo darme cuenta de que yo necesitaba revisar mi vida, mi pasado y la forma en la que se forjó mi carácter.
Entonces a través del arte, mi otro cable a tierra, llegó a la astrología. Mi primera carta astral hizo que me diera cuenta de que no sabía la hora en la que había nacido, ni cómo había sido. Allí descubrí características mías y de mi alma que no conocía.
Me fui acercando a terapias holísticas, abiertas, comprensibles, con las que me sentía muy identificada: como la biodescodificación, las constelaciones familiares, los registros akáshicos, el reiki, el cuidado del cuerpo, la alimentación saludable, la sanación de útero, las charlas con grupos de mujeres, círculos de terapias holísticas, medicina de plantas, meridianos, elementos, energéticos, encuentros, menstruación, sexualidad, genitales, ancestralidad, oraculo, tarot, energías sagradas; Y entonces creación, disfrute, goce, poder, sanación, conocimiento, conciencia, cuidado y amor, fueron palabras que comenzaron a resonar en mi vida. De ahí que mis vínculos cambiaron, comencé a atraer a personas que estaban en relación con lo que leía, estudiaba y practicaba.
Hace cuatro años atrás, transitar los profesorados de yoga, logró que incorpore a mis hábitos diferentes técnicas de respiración, relajación, meditación, asanas, posturas físicas, dónde me encontré conmigo, con mi oscuridad, con mis limitaciones, con mis dones, con mis deseos, fue un buen encuentro; necesario, valioso.
Comencé a conocer mi cuerpo, mi mente, la esencia que habita en mi ser.
Y así sentí mucha emoción y alegría, a través de las prácticas de bioenergética, pude sacar hacía hacía afuera dolor y llanto, encontrarse es recordarse. Así que eso hizo que sintiera una inmensa gratitud por esas personas que me acompañaron y me aconsejaron, esos guías en la vida que aparecen y te ayudan en la vida.
Por eso quise ocupar ese lugar en la vida de las personas, el lugar de guía, para ayudarlas a correr el velo, para poder SANAR y CREAR. Eso que otras personas hicieron conmigo.

